Es como una cuerda, cuando se va deshilachando y cada hilo toma un camino distinto.
Estoy intentando cogerlos todos con mis manos, los agarro con una fuerza sobre natural. Os lo juro. Pero noto como resbalan, como poco a poco se alejan. Está todo tan revuelto, ha llegado a un extremo que nunca pensé que pudiera alcanzarse. Rencor, reproches, agobio.. Palabras que describen lo que hay en una parte de mi vida, que es mi mundo. ¿Sabes lo peor que es? Que aunque yo me empeñe en mantenerlo todo estable, en mediar, hay gente que ya ha tirado la toalla.
Y es que ya no sé, de verdad que no sé, a quien hacerle caso. Mi cabeza y mi corazón está absortos en una lucha continua. Pero mi parte ingenua, esa parte que hace que me lleve golpes por todos sitios, siempre se sale con la suya. Y es que me puede más el amor que cualquier otra cosa.
Siempre he conseguido lo que me he propuesto y esto lo voy a arreglar cueste lo que cueste. La cuerda volverá a su estado original, con paciencia y con mimo...
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